La reunión que
la Organización de Estados Americanos, OEA, celebró recientemente en
Cochabamba, Bolivia, tenía como tema central en su agenda lo relativo a la
seguridad alimentaria.
En realidad
sobre ese tema no se avanzó en consideraciones sustantivas, pues otros temas de
carácter más político acapararon la atención de los cancilleres americanos. Sin
embargo, el Instituto Interamericano de Ciencias Agrícolas (Iica), presentó
allí un documento sobre el tema, que pretendía servir como referente central de
la discusión.
Curiosamente,
quizás en una elegante ironía diplomática, el documento sobre Seguridad
Alimentaria declaraba en su portada que su objetivo era "alimentar el
debate" correspondiente.
Pero en su
interior ese documento aporta algunos antecedentes que es importante analizar y
difundir.
En primer lugar, el documento del Iica define o conceptualiza lo que cabe entender por seguridad alimentaria, pues esas palabras se suelen utilizar con significados muy diversos.
De lo aportado por el Iica queda claro que la seguridad
alimentaria se refiere a la seguridad de las personas de tener, en forma
estable, la posibilidad de disponer, acceder y utilizar los alimentos que
necesita.
Un concepto diferente es el de soberanía alimentaria, que se
refiere a los países, y no ya a las personas. Es posible que un país tenga
soberanía alimentaria, pero una cantidad importante de sus ciudadanos tenga
inseguridad alimentaria.
O viceversa:
toda la ciudadanía puede tener alta seguridad alimentaria, pues las
importaciones abastecen plenamente el mercado de alimentos, pero el país
respectivo carecer de soberanía en esos rubros, pues depende en alta medida de
abastecedores externos.
Un segundo problema es el de elegir algunos indicadores
cuantitativos que permitan medir y comparar el problema de la inseguridad
alimentaria. En ese campo el Iica utiliza dos indicadores que están
relacionados, pero que no son exactamente iguales.
El primero de ellos es el Índice Global de Hambre (GHI) que,
a su vez, es un indicador compuesto que reúne tres elementos: el porcentaje de
la población desnutrida, la prevalencia de la desnutrición infantil y la
mortalidad infantil.
De acuerdo con el GHI hay en América Latina y el Caribe siete
países que tienen una situación baja en materia de inseguridad alimentaria,
pues el indicador mencionado marca para ellos un nivel menor a cinco. Ellos son
Uruguay, Costa Rica, Chile, Argentina, Jamaica, Brasil y México.
Paralelamente, hay tres países que tienen una situación no
sólo alta, sino claramente alarmante, en materia de seguridad alimentaria:
Haití (indicador GHI de 28), Guatemala (indicador GHI de 12) y Bolivia
(indicador GHI de 11 ). El resto de los países se encuentra en una situación
intermedia, con un índice GHI entre 5 y 10.
El otro indicador que muestra el estudio del Iica es el
porcentaje de la población en situación de desnutrición. El país que muestra en
ese campo la situación más dramática es Haití, con 58 % de la población en
situación de desnutrición.
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