El camino de construcción de políticas de nuevo tipo, por el que
transita la revolución bolivariana, la ha convertido un faro para la región. El
venezolano “de a pie” se beneficia de ellas permanente, y las asume como una
parte fundamental de su día a
día.
Como testimonio de esa Venezuela a la que la revolución le está
pagando una histórica deuda, contraída por los gobiernos de derecha, están: las
misiones, que universalizan el acceso a la salud, la educación y la
alimentación; los medios comunitarios, destinados a ser la primera línea de
defensa contra la alienación cultural; y los consejos comunales, experiencia de
cogobierno, en la que el estado revolucionario acompaña al pueblo organizado, a conseguir sus
metas como comunidad.
Lógicamente, en esta lucha que se da en diversos frentes, no
podía faltar la reivindicación del derecho humano a consumir alimentos sanos. Para Dirceu Pellegrino miembro
del movimiento de los sin tierra del brasil (MST),
“la lucha se concentra en 3 ejes, la defensa de la tierra, porque el control de
la tierra es poder, el control de la semilla, como defensa del patrimonio
cultural de los pueblos y por un modelo productivo
que garantice una alimentación sana para la humanidad.”
Dirceu, tiene más de 20 años militando en el MST. Ahora vive en
el estado Barinas en Venezuela, y hace parte de la coordinación político
pedagógica del Instituto de Agroecología Latinoamericano “Paulo Freire” (IALA).
“La propuesta del IALA es la única en la que se forma a los campesinos en
ingeniería en agroecología, la agroecología es un modo distinto de producción,
en el mundo capitalista en el que las personas y los alimentos se vuelven
mercancías, la vía campesina propone el respeto de los alimentos porque estos
son la base de la vida.”
Tomando en cuenta que el capital ha hecho y hace presencia en la
vida y el trabajo de los campesinos, con la venta de agrotóxicos, la
apropiación de las semillas y la expansión de los monocultivos. el reto de este
nuevo modo de producción de alimentos, es sin duda, la masificación de la
diversidad y la independencia que los campesinos puedan conseguir de las
empresas del agronegocio.
“Por esta razón, nace un convenio entre IALA, vía campesina y el Instituto Nacional de Ciencias Agrícolas de Cuba (INCA), para la producción de
alimentos sanos a gran escala. Por medio de este convenio, se pretende
socializar las experiencias que los cubanos tienen en materia de diversidad. El INCA posee 100 hectáreas en las que cultivan varios tipos de alimentos como
yuca, ocumo, caraotas, maíz, soya, lechosa, guayaba, entre otros. De esta manera,
una planta fija el nitrógeno en la tierra que otra necesita, otra variedad
libera carbono, otra genera biomasa, con lo que se sustituyen los agroquímicos
por variedad de alimentos.”
El gobierno revolucionario de Venezuela, está desarrollando
además, un plan llamado “todas las manos a la siembra”. con el cual, se
pretende sembrar alimentos y conciencias. Cambiar las maneras en las que los
campesinos siembran, que se organicen, en torno a un nuevo modo de producción,
que respete a la naturaleza y el respeto a la vida.
“En el estado Apure, en el hato “La Marisela”, el IALA y la via
campesina – Brasil, están apoyando la producción de arroz agroecológico y de
ganado doble propósito, con un sistema de pastoreo por rotación, es decir se
coloca el ganado en un potrero a pastar, cuando acaban con el pasto se lo mueve
a otro mientras el anterior pasto vuelve a crecer y así, hasta que se crea esa
rotación que garantiza la producción de carne y leche, sin afectar la
producción en este caso del arroz agroecológico.”
Con estos convenios de transferencia tecnológica, con el apoyo a
institutos como el IALA, que ya extiende su zona de influencia por la región
(con la próxima apertura del IALA amazónico en Brasil, IALA guaraní en Paraguay
y el IALA andino en Ecuador), y las recientes nacionalizaciones de tierras y
empresas del agronegocio, como el caso de agroisleña. Es posible ir rompiendo
las alambradas que el capital ha puesto desde hace muchos años, alrededor de
nuestro derecho a la tenencia de la tierra, a la alimentación, a la cultura
ancestral de nuestros campesinos y finalmente a la vida.
Las grandes empresas quieren controlar, los recursos naturales,
la tierra como un todo y también las semillas. Controlar toda la vida de las
personas. Además de nuestra lucha por la semilla, tenemos otra consigna que es
“semilla, patrimonio de la humanidad”, porque si esta nueva amenaza del
imperialismo avanza, no solo están en peligro los campesinos aislados de cada
país, sino la humanidad entera.
“La propuesta capitalista de producción a gran escala, se
concentra en 8 ó 9 variedades de alimentos, a fin de controlar toda la
alimentación humana. Eso, es quitarle a los pueblos su cultura alimentaria (…)
las grandes empresas quieren controlar, los recursos naturales, la tierra como
un todo. Controlar toda la vida de las personas. Si esta nueva amenaza del
imperialismo avanza, no solo están en peligro los campesinos aislados de cada
país, sino la humanidad entera.”
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