miércoles, 22 de mayo de 2013

Alcance de las FESP 5 Y 6 sobre la inseguridad alimentaria y medidas de acción a tomar con respecto a limitación del daño.



Está claro que la inseguridad alimentaria puede generarse por múltiples factores causales de hambre y desnutrición. No  sólo se logra seguridad alimentaria con producir más alimentos,  el adecuado abastecimiento de aguas potable, el acceso al trabajo , la educación, a los servicios de salud, a adecuadas condiciones de saneamiento ambiental y a un hogar seguro son condiciones básicas para que las personas puedan obtener alimentos sanos y seguros. (FAO, 2008). Dicho esto, el estado, debe ser capaz de garantizar una serie de requisitos que permitan seguridad alimentaria a la población, tomando en cuenta las funciones esenciales establecidas por la OPS; las cuales se entienden como conjunto de actuaciones tales como  movilización, promoción, orientación y articulación a través de diferentes agentes y adecuado apoyo de prácticas en pro de la salud que requieren de planificación, seguimiento y evaluación para cumplir con un objetivo. (OPS, 2002)

 Podemos hacer referencia entonces a la función esencial “Desarrollo de políticas y capacidad institucional de planificación y gestión en materia de salud pública” Aspecto en el cual la FAO hizo énfasis al plantear  una serie de principios para atacar la inseguridad alimentaria: Atención a la seguridad alimentaria, Promoción de un crecimiento agrícola y rural sostenible y de amplia base, Atención a las causas fundamentales de la inseguridad alimentaria, Atención a las dimensiones urbanas de la inseguridad alimentaria, Atención a cuestiones transversales y Fomento de la participación de todas las partes interesadas en el diálogo que conduce a la elaboración de estrategias nacionales. (FAO, 2006) 

Sin embargo para el 2012, aunque desde 1990 ha habido un incremento considerable en los  avances en la reducción del hambre, el número de personas hambrientas en el mundo sigue siendo inaceptablemente elevado. (FAO, 2012). Para acelerar la reducción del hambre, las políticas y programas públicos deben crear un entorno propicio para un crecimiento económico a largo plazo favorable a los pobres. Entre los elementos clave figuran el suministro de bienes y servicios públicos para el desarrollo de los sectores productivos, el acceso equitativo a los recursos por parte de los pobres  y la creación e implementación de sistemas de protección social. (FAO, 2012)

Si lo llevamos al plano nacional, podemos decir que evidentemente existen políticas y capacidad institucional de planificación y gestión en materia de salud pública para garantizar seguridad alimentaria; como la Ley de la lactancia materia,  El Ministerio del poder popular para la alimentación, entre otras; sin embargo, a pesar de las múltiples  bibliografías que afirman que Venezuela sí, tiene seguridad alimentaria existe un desequilibrio en la disponibilidad y consumo de alimentos en los últimos años tomando en cuenta el crecimiento de la población. 

Así mismo ocurre con el “Fortalecimiento de la capacidad  institucional de regulación y fiscalización en materia de salud pública”  ya que  si bien existen estructuralmente las áreas de asesoría legal y fiscalización, las mismas presentan deficiencias importantes para hacer cumplir la normativa en salud, la falta de capacidad institucional para la fiscalización, la ausencia de incentivos al rol fiscalizador y la falta de supervisión de los procesos de fiscalización existentes.

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