domingo, 19 de mayo de 2013

Bajo Nivel Educativo de la Población


Para establecer un vínculo claro entre la inseguridad alimentaria y el bajo nivel educativo, es necesario entender que en las familias el nivel educativo está relacionado directamente a cómo se llevan a cabo los procesos de desarrollo de la alimentación, el establecimiento de hábitos y actitudes, los patrones culturales, etc., que en muchas ocasiones, junto a la dificultad de acceso a los servicios e insumos adecuados, hacen la diferencia en el éxito o el fracaso de una nutrición adecuada.

Las zonas rurales son las que sufren más hambruna. Estudios realizados a estas zonas han demostrado que alrededor de la mitad de la población que habita en estas zonas poseen una educación primaria incompleta o carecen totalmente de ella. Estos Resultados nos dan a entender que la educación puede tener una alta influencia sobre la nutrición de las personas, por lo que un mejor nivel educativo implicaría una reducción del hambre y la malnutrición, debido a que aumentan la productividad y los ingresos de las familias. (FAO, 2012).

Resulta así la educación un determinante crucial en la inseguridad alimentaria, mayormente en el ámbito rural, aunque también afecta ciertas áreas urbanas, porque representa a familias encabezadas por personas cuya escasa educación no les permite acceder a un nivel de bienestar superior, no solo por la capacidad de adquisición de alimentos según los ingresos y  la hora de desempeñar labores, sino en la selección de los alimentos de la dieta, el manejo adecuado de los alimentos, la preparación, la mala planificación al comprarlos, etc., situaciones  que se presentan por el desconocimiento dado a la deserción escolar, por lo que es importante recalcar el impacto del hambre en el aprendizaje, que perjudican la salud mental y física, producen disminución de la productividad y de los ingresos, disminuye la posibilidad de ascender en la escala socioeconómica para salir de la pobreza, y son incapaces de trabajar a pleno potencial. (FAO, 2003).

Finalmente, el poder abordar la problemática de la inseguridad alimentaria no es solo cuestión de producción y sustentabilidad, de generar mas ingresos en las familias, o de abordar la nutrición familiar desde el punto de vista de la inocuidad y de la cultura culinaria, consiste en ver el tema en un enfoque multifactorial y encaminarlo a mejorar la eficiencia y eficacia de los proyectos de seguridad alimentaria a una inversión simultánea en componentes de educación, hasta las capacitaciones en higiene y nutrición, además de la salud como atención primaria a los necesitados. (Carrazón y Col. 2012)




FAO. 2003. Programa de lucha contra el hambre: Enfoque de doble componente para la reducción del hambre, prioridades para la actuación a nivel nacional e internacional. Roma.


Carrazón y Otros. 2012. Seguridad Alimentaria para todos. Conceptos y reflexiones. Editorial: Visión Libros. Madrid, España.

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