Recientemente se han intensificado, en gran medida, los esfuerzos internacionales para apoyar el estudio y la obtención de los métodos más idóneos para efectuar la medición y la vigilancia de la seguridad alimentaria en hogares (SAH), dado el aumento en los niveles de pobreza asociados a la aplicación de los programas de ajuste macroeconómico (Sharma, 1992).
La necesidad de vigilar la modalidad y el volumen del acceso de los hogares a los alimentos proviene del reconocimiento de que la suficiencia alimentaria al nivel de naciones, regiones o comunidades no implica la adecuada distribución entre hogares, y menos aún entre sus integrantes (FAO, 1991). Es decir, la suficiencia alimentaria al nivel nacional no asegura la seguridad alimentaria de todos los hogares. Es común en países en desarrollo contar con un 20-30% de la población consumiendo menos del 80% de sus necesidades calóricas aun cuando el suministro per cápita en el país provee el 100% o más de sus necesidades.
ULA
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